Aprender y jugar

Mejor hablar de las hojas en blanco que solo puedo rellenar.
Mejor estudiar las palabras con las que poderte tocar.
Sin saber expresar, las púas de un cactus me quieren arañar.
Igual que una naranja que experimenta ser un néctar.
Contar sin sentido, el sentido que le quiero dar;
a lo que estoy sintiendo sin saber: cómo o qúe opinar.
Formo frases con los flases que me vienen y se van.
Es mi manera de quererte y (con ellas) poderte abrazar.
Saber que en cualquier momento, conmigo puedes cortar
hace que me esmere; me enfrente a la cruda realidad.
Al final, sólo me queda ser yo la que me hable, poderme conectar
con mi ser , mi esencia, mi verdad.
Tengo miedo a los perros y algo aunque no mucho “a engordar”.
Persigo mis sueños que no son pocos , nunca se van a acabar.
Me gusta correr, con los coches lo que más …
En otra vida fui pilota de la carrera de normalizar.
A los mios, siempre cerca quiero escuchar,
aunque sea por teléfono , tenerlos me hace brillar.
Soy muy tocona, me gusta besar, más abrazar.
Una risa puede darme el aliento para respirar
y esplallarme en la playa con la arena, junto al mar.
Me es mas necesario que cualquier objeto, material.
Echo de menos que las estrellas no puedan sonar
a veces se me hace duro , solo poderlas ver brillar.
Pero recuerdo lo que es la vida: aprender y jugar,
en algún momento yo también podré chispear.

Con dinero o sin dinero

Personas muy distintas llegamos hasta aquí,

tú que me estás leyendo hasta que pongas fín.

Rozarás ser la persona que no quieres ser

para luego darte cuenta y dejarlo de hacer.

Dime que hay de diferente entre tu y yo.

Qué botón pulsaste que no pulse yo.

Qué te hace tan diferente a mí.

Tienes dos piernas, dos ojos, dos brazos y una cabeza

que te permiten ser y sentir.

Dime que tren cogiste que yo me perdí.

Dime que es lo que tu escuchas y no puedo oír.

Tus latidos van al mismo ritmo de los míos si te dejas abrazar,

respira, para no ser la persona que se deja arrastrar.

Las sonrisas no se compran con dinero si son de verdad,

son sinceras ,contagiosas,  ves su natural humanidad.

Un fajo de billetes todo no te lo da,

ayuda, no es poco, necesario pero sin inmunidad.

Dime que hay de diferente entre tu y yo.

Qué botón pulsaste que no pulse yo.

Qué te hace tan diferente a mí.

Tienes dos piernas, dos ojos, dos brazos y una cabeza

que te permiten ser y sentir.

Dime que tren cogiste que yo me perdí.

Dime que es lo que tu escuchas y no puedo oír.

Tus latidos van al mismo ritmo de los míos si te dejas abrazar,

respira, para no ser la persona que se deja arrastrar.

Las sonrisas no se compran con dinero si son de verdad.

La simplicidad de las pequeñas cosas

Para cuándo una de esas charlas,

en las que te enrrollas y nos das la chapa

Para cuándo una de palabra,

con la que nos enseñas y “abrá cadabra”.

Para cuando una de tus preguntas,

un abrazo, un te quiero, tu sonrisa o todas juntas.

Cuánto tengo de camaleónica,

para tu discurso haber aborrecido.

Cuánto tengo de melancólica,

para desear uno de esos castigos:

Pasar horas y horas en mi habitación;

hasta que tú vengas a hablar conmigo.

A hacerme recapacitar, a mostrarme el camino;

a contarme con positividad tu desagrado y tú cariño.

Rompe

Parece mentira que haga un año, que no te pueda abrazar.
Aún mi cabeza olvida, que ya no te puedo besar
22 de septiembre, 21,23 que más dá. Así pensaba cuando me levanté está mañana.
Pero todo ha vuelto a dar marcha atrás.
Hoy ha sido un día, de los de con goma Milán borrar.
Mi cabeza se cortocicuita al no poderte abrazar.

Recojo las piezas que encuentro pero ya no te puedo pegar , son demasiados añicos que no se van a volver a juntar.

Yo misma me miento para poder respirar.

Te hablo y me alivio pudiéndote recordar.
Con tu sonrisa y positivismo me consigo alegrar.
Y aunque solo estés en mi cabeza te amo y te quiero Papá.

Tú regalo, mi regalo

Se abre el telón, de repente no hay nada. Por eso me escapo, volando por la ventana. Hasta llegar hasta ahí y te veo a ti: sonriendo, contemplándome a mí. Te veo feliz.

Tú fuiste quién me hizo cuentacuentos, siendo teatrera con mis inventos, a los que nunca pusiste fin. Creiste en mi. Soñando acercándome a ti. Me haces feliz.

Suena una canción, sin notas, ni ganas. Es una excepción, madrugo por la mañana. Y no quiero salir, pero te veo a ti: sonriendo, contemplándome a mi. Te veo feliz.

Tú fuiste quién me hizo cuentacuentos, siendo teatrera con mis inventos, a los que nunca pusiste fin. Creiste en mi. Soñando acercándome a tí. Me haces feliz.

Una conversación, en la que tú me hablabas. Con ilusión, escucho desde mi almohada. Sin parar de dormir, pero te veo a ti: sonriendo, contemplándome a mi . Te veo feliz.

Tú fuiste quién me hizo cuentacuentos, siendo teatrera con mis inventos, a los que nunca pusiste fin. Creiste en mi. Soñando acercándome a tí. Me haces feliz.

Sintiendote parte de mi, me haces feliz.

 

 

 

 

 

Tú canción

Ahora quiero contarte la canción que tú querrías.
Decirte aquellas cosas que tú me dirías.
Gracias tú por enseñarme que un abrazo puede ser el mejor fármaco jamás inventado.
Por demostrarme que se puede perdonar lo imperdonable.
Por ser tan grande que aún sin estar, sigues estando.
Gracias por darnos y seguir transmitiendo tanto amor.
Gracias por marcarnos las pautas por las que hemos de regirnos : Dar hasta que duela sin esperar nada a cambio, querer con Amor en mayúsculas , mantenernos siempre unidos y pensar en grande; pues sólo teniendo una gran visión, con esfuerzo, se consigue un gran resultado.
Gracias por hacerme ver que un problema, no lo es.
No voy a pedirte perdón pues sé que tú ya me has perdonado.

Gracias también por haber estado y decirte que tú enseñanza aún no ha terminado.

Amaia

No sólo depende de mí,

igual para ti no es importante

pero necesitaba decirte esto

en palabra contante y sonante:

Me gustaría volver atrás,

destruir las malditas barreras,

que no nos distanciaramos màs,

Nunca he querido que te fueras.

Me ocurre amenudo, el querer hablarte,

cada vez es más frecuente.

Pienso coger el teléfono para poder escucharte,

te colocas en mi mente.

Te quiero, te tengo mucho cariño,

el dolor frente a ello, es igual que un niño,

que juega y olvida

porque aún estoy viva.

Hoy mi orgullo me ha dejado,

no puedo borrar el pasado.

En el presente sí: estar a tu lado.